Invierno, 1976
Siendo estudiante de la Facultad de Psicología, y como una de las prácticas afirmatorias para el estudiantado, nos llevaron a visitar la Casa de Salud Mental en la colonia Buenos Aires.
Esa visita fue definitoria para mí: no me dedicaría a la psicopatología.
Todo fue llegar, y se inició el viaje hacia la sordidez, el desamparo, el abandono. Las condiciones en que se “atendía” a los locos (esquizofrénicos, psicóticos y demás nomenclados) era deplorable. Nos dieron instrucciones claras: no hablar con ellos ni darles nada, nos advirtieron que nos pedirían cigarros o dulces. Fueron contundentes: dijeron que no les diéramos nada.
El edificio tenía varias salas, que estaban casi todas vacías. Estas salas carecían de mobiliario convencional, frías losas de cemento eran consideradas sillas, mesas, camas. Solamente construyeron lo indispensable, ahí no existieron los sofás, los buroes, las mesitas, las repisas ni guardarropas. Nos llevaron a un comedor amueblado con mesas y bancas de cemento, revestido con azulejos amarillos. Me pregunté: ¿será el amarillo reconfortante para los locos?, pensando en que el confinamiento pudiera resultarles reconfortante. Había jardines pequeños donde supuse que alguna enfermera con su prístino uniforme les llevaría a tomar un poco de sol, como en las películas. Por alguna sala deambulaban varias personas, sumidas en un mutismo y letargo visible.
La culminación de la visita fue cuando nos llevaron al lugar donde tenían a los locos peligrosos, aquellos que presentaban síntomas más severos: agresividad, ansiedad extrema, catatónicos, según el diagnóstico con pérdida total de contacto con la realidad.
Aquello era una cárcel. Yo ya conocía la cárcel para ese tiempo así que no tuve ningún problema para asociar un sitio con el otro.
Los enfermos estaban confinados en celdas de dos metros por uno y medio aproximadamente, con una litera de cemento y algunas cobijas. El lugar estaba cerrado por una puerta con barrotes de hierro y las personas ahí encerradas estaban en condiciones de total abandono: un hedor salía del lugar ya que llevaban meses sin bañarse, tenían los cabellos apelmazados o rapados, había excrementos y orina en las celdas. Algunos pacientes estaban acostados en las literas o en el suelo, desnudos o semidesnudos, con la poca ropa sucia y en jirones.
Al escuchar que llegamos se aprestaron a levantarse para vernos y pedirnos lo que trajéramos, con insistencia pedían cigarros. Uno de ellos gritaba ¡No estoy loco, sáquenme de aquí!, otros lanzaban piropos y se masturbaban abiertamente. Muchos de ellos estaban sumidos en un profundo letargo provocado por medicamentos que les administraban. Sin discriminación por sexo: hombres y mujeres encerrados por estar locos.
El cuadro de la humanidad en decadencia. Las personas a cargo de los enfermos no eran esas enfermeras con prístino y albeante uniforme que había visto en las películas, amables y pacientes con sus pacientes, sino personas rudas y malencaradas que actuaban ante los enfermos como domadores de bestias, como quien se dedica a alimentar animales en el zoológico, como quien no trata con humanos.
La psiquiatría tradicional que se practicaba en esos años invariablemente recomendaba el confinamiento para quienes se alejaran del parámetro establecido como normalidad, y aparentemente para muchas personas que hoy se alejan de esos parámetros, la historia no es muy distinta. Actualmente la medicina ha evolucionado y en ese lugar ya no se recluye indiscriminadamente, sin embargo, la locura sigue siendo castigada, se considera como un atentado contra la sociedad, la familia, la estabilidad de los otros. La locura, los trastornos mentales, ser diferente, padecer de una enfermedad sigue siendo un problema social, sigue siendo motivo de segregación, de reclusión, de confinamientos con fines “terapéuticos”.
Y andémonos con cuidado, porque uno de los instrumentos preferidos para diagnosticarla, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM V) el cual proviene de la Asociación Psiquiátrica de los Estados Unidos, ya está en prensa, y representa el rasero con que se determina si estas cuerdo o loco, la mayor parte de los psiquiatras, médicos generales y hasta algún psicólogo despistado lo emplean para hacer sus “diagnósticos” y como un día dijo mi amigo Luis: cuando notamos que mi hermano quería tomar leche en plato nos empezamos a preocupar. ¿Estará loco este?
Invierno, 2011.
lunes, 14 de febrero de 2011
La mamá de Alma
Con este video vamos a dar paso a una crónica que nada tiene que ver con él, pero se atravesó Keanu y ni modo..
Resulta que mi vecina Alma siempre ha dicho: ay, yo no aguanto a mi mamá. Ella tiene 47 años y la madre 84.
Y si voy a ver a mi mamá la veo 5 minutos y ya. Ni puedo fumar con ella y me desespera, además mi mamá tiene el carácter muy fuerte y no le gusta que vayamos y se pone a correr a la gente...
Pues el martes pasado cuando tranquilamente cenábamos R. y yo, que oigo unos gritos de... como no se de qué... como un lamento laaargo y un quejumbre bárbaro...
Pensamos, alguien se lastimó, tuvo un accidente, le están golpeando o... pues no sabíamos qué.
Nos asomamos un poco y no vimos nada, salvo que en la casa de Alma entraban y salían.
Mañana veremos, pensé.
De alguna manera intuí que alguien se había muerto. ¿sería la mamá? tal vez... no quise pensar que un hijo fuera el muerto, son pensamientos que ni quieres que pasen por la cabeza... pero con esta matadera todo es posible...
En fin, el carro de ellos no amaneció en la cochera y a media mañana me dijo otra vecina que efectivamente había muerto la mamá.
No, pues como dice Andrés Calamaro, que canta una canción de Héctor Lavoe, "si no me quieren en vida, cuando muera no me lloren... no me lloren..."
Bueno, pues ya fueron al funeral y al sepelio y ayer fui a saludarla. A darle el pésame se dice... en fin...
Le llevé un pedazo de pastel porque nunca sé exactamente qué decir y llevando algo de comer creo que se aminora la pena, o no sé bien por que llevo comida.
Y pues me contó que "se volvió loca", que su esposo andaba en el piso superior y que sonó el teléfono y que le gritó: Alma! se murió tu mamá!
Y que entonces ella empezó a gritar y se volvió loca... que aún hoy está tomando pastillas para dormir....dice, con una seriedad que no deja lugar a dudas, que volvió a ver a su papá después de 37 años...
¿qué piensas? que el señor se había ido, que ella no lo había visto por ese tiempo.... pues no. Agrega, después de un ratito y sin que yo le pregunte: mi papá se murió cuando yo tenía diez años, y abrieron la fosa para enterrar a mamá, estaba completito el esqueleto... todos sus huesitos estaban en su lugar... estaba el traje con que lo enterraron...nomás la camisa estaba toda amarillenta yo creo que por... no sé qué dijo...(yo pensé en los gusanos, en la fetidez, en el cadáver...) dice: su cabello le creció hasta los hombros, pero cuando levantaron "su cabeza" el cabello se quedó en la... en la no sé que, porque se me perdió el hilo del relato con la impresión... dice que entonces, acomodaron los huesos a un lado del cuerpo de su mamá adentro del ataúd, que los huesos que ya no pudieron acomodar los pusieron en una bolsita y los acomodaron a los pies de su mamá. Así ya están juntos, después de tantos años....
Me quedo pensando que el realismo mágico latinoamericano se queda corto con este relato... también dijo que su hijo venía muy contento porque conoció a su agüelito.....
Caray... bueno, hice a mis hijos prometerme que nunca me harán algo así... que me cremen inmediatamente y sin funeral... no vaya a ser que...
si no me quieren en vida cuando muera no me lloren.... no me lloren.... no me lloren....
sábado, 1 de enero de 2011
fin de año 2010
Si me dijeran pide un deseo, preferiría un rabo de nube que se llevara lo feo y nos dejara al querube… un barredor de tristeza…
El año que se auguraba mágico, al menos por la combinación cabalística 2010 se termina y sin magia alguna. A menos que se considere mágico desaparecer a una cantidad no precisa de entre 30 y 80 mil mexicanos a causa de la guerra contra el narco, a menos que se considere mágico que hayamos tenido un alza mensual a la gasolina y a menos que se considere como acto de magia la aparición del 16% al IVA, así como el surgimiento de datos confidenciales filtrados por wikileaks, el sospechoso cambio tributario a las tenencias en Nuevo León que, viéndolo detenidamente es como un juego de prestidigitador; los feminicidios crecen y nadie hace nada por atender a sectores poblacionales indefensos, la pobreza se feminizó hace ya varios años y tampoco alguien se ocupa de capacitar o impulsar a las mujeres para que puedan considerarse como población económicamente activa. Otro acto mágico pudiera ser el aumento de sueldo que se otorgó el presidente, que a la fecha gana algo así como 200 mil pesos mensuales, más prestaciones, mientras el salario mínimo es de 57.46 pesos para la zona económica considerada como de vida cara, al cual se otorgó un aumento de tres pesos. En el ámbito local, la tarjeta Feria aparece, no de la nada sino de la voracidad de los transportistas quienes no se acaban de poner de acuerdo, ya que la CROC se niega a entrar al negocio. Y qué tan mágico será ahora el bosque de la Pastora con estadio integrado? El tema jefe Diego no es magia, tal vez sea simple manipulación de la opinión pública. De tan real, el asunto parece inverosímil. Esta enumeración no estaría completa si no mencionara la magia con que se celebraron tanto el centenario de la Revolución como el bicentenario de la Independencia, tan mágicos que aparecieron y desaparecieron en menos que canta un gallo. En otro terreno, los gramáticos oficialistas desaparecieron los acentos a los monosílabos, pretenden desusar la ch en los diccionarios y tienen una campaña contra la ñ en la Comunidad Económica Europea.
El 2010 se termina y no como esperaríamos. El balance no es precisamente alentador, aunque las fuentes oficiales se empeñen en que así parezca. Y no es cuestión de enfoques, no, es cuestión de demagogia. Es impresionante ver cómo las fuentes amafiadas con el poder tergiversan y malinforman acerca de lo que acontece.
Es interesante ver cómo emprenden campañas publicitarias como una en la que han dado en llamar a “El gobierno del presidente de la República… bla bla bla” ¿cuál presidente? ¿el actual, o uno anterior? ¿el usurpador o el legítimo? ¿El que cree que pudo llegar y no llegó o el que a fuerza se sentó haiga sido como haiga sido? Tome usted su propia decisión. Póngale nombre y apellido, que la opción la dejan abierta. Esto es solo un botón de muestra, ya que ejemplos sobran, solo por mencionar alguno usaría el de los laboratorios Novartis y el Seguro Social, o el de cómo Televisa emprendió campaña contra grupo Reforma, que, esté bien o esté mal, ahora sí que la zorra no se ve la cola, ya que si alguien promueve publicidad que lesiona la imagen de las mujeres, es Televisa. Exentos nadie están.
Este año fue definitorio para que la información fluyera por las vías de las redes sociales. Este dato es importante y da cuenta de la necesidad de contar con medios de comunicación solidarios que permitan a ciudadanos y ciudadanas apoyarse y ejercer el poder de la información. Twitter, Facebook, mensajerías instantáneas varias sirven para que nos alertemos unos a otros, y definitivamente se han consolidado como la alternativa para saber qué ocurre, qué está pasando y mediante la confirmación de los datos, poder tomar decisiones. Bloqueos, balaceras y atentados han sido conocidos antes por estas vías que a través de la prensa oficial (ista).
En teoría, la sociedad civil se está organizando. Ojalá que esto fuera cierto. A un año de que inicie el año de Hidalgo, es mas que necesario que las decisiones de la población se vayan perfilando. Un sexenio más bajo este régimen, ¿será tolerado por el pueblo mexicano? Mucha gente opina: “pues este año ya se fue, a ver el otro que nos trae…” yo digo: ojalá que nos traiga un aguacero en venganza, y que cuando escampe, parezca nuestra esperanza..., que no nos caiga de nuevo la maldición de un sexenio empeñado en combatir lo que sea a como sea y caiga quien caiga, y nosotros lo permitamos. Necesitamos mas iniciativas de movimientos civiles que poco a poco ayuden a la concientización del pueblo
En fin, digámosle adiós a este mágico 2010 y pongamos a germinar las semillas de la esperanza, para que el próximo año y los subsiguientes, la población mexicana siga organizándose y cada día menos permita que se pisen sus derechos, se tomen decisiones arbitrariamente y sigamos construyendo la utopía.
El año que se auguraba mágico, al menos por la combinación cabalística 2010 se termina y sin magia alguna. A menos que se considere mágico desaparecer a una cantidad no precisa de entre 30 y 80 mil mexicanos a causa de la guerra contra el narco, a menos que se considere mágico que hayamos tenido un alza mensual a la gasolina y a menos que se considere como acto de magia la aparición del 16% al IVA, así como el surgimiento de datos confidenciales filtrados por wikileaks, el sospechoso cambio tributario a las tenencias en Nuevo León que, viéndolo detenidamente es como un juego de prestidigitador; los feminicidios crecen y nadie hace nada por atender a sectores poblacionales indefensos, la pobreza se feminizó hace ya varios años y tampoco alguien se ocupa de capacitar o impulsar a las mujeres para que puedan considerarse como población económicamente activa. Otro acto mágico pudiera ser el aumento de sueldo que se otorgó el presidente, que a la fecha gana algo así como 200 mil pesos mensuales, más prestaciones, mientras el salario mínimo es de 57.46 pesos para la zona económica considerada como de vida cara, al cual se otorgó un aumento de tres pesos. En el ámbito local, la tarjeta Feria aparece, no de la nada sino de la voracidad de los transportistas quienes no se acaban de poner de acuerdo, ya que la CROC se niega a entrar al negocio. Y qué tan mágico será ahora el bosque de la Pastora con estadio integrado? El tema jefe Diego no es magia, tal vez sea simple manipulación de la opinión pública. De tan real, el asunto parece inverosímil. Esta enumeración no estaría completa si no mencionara la magia con que se celebraron tanto el centenario de la Revolución como el bicentenario de la Independencia, tan mágicos que aparecieron y desaparecieron en menos que canta un gallo. En otro terreno, los gramáticos oficialistas desaparecieron los acentos a los monosílabos, pretenden desusar la ch en los diccionarios y tienen una campaña contra la ñ en la Comunidad Económica Europea.
El 2010 se termina y no como esperaríamos. El balance no es precisamente alentador, aunque las fuentes oficiales se empeñen en que así parezca. Y no es cuestión de enfoques, no, es cuestión de demagogia. Es impresionante ver cómo las fuentes amafiadas con el poder tergiversan y malinforman acerca de lo que acontece.
Es interesante ver cómo emprenden campañas publicitarias como una en la que han dado en llamar a “El gobierno del presidente de la República… bla bla bla” ¿cuál presidente? ¿el actual, o uno anterior? ¿el usurpador o el legítimo? ¿El que cree que pudo llegar y no llegó o el que a fuerza se sentó haiga sido como haiga sido? Tome usted su propia decisión. Póngale nombre y apellido, que la opción la dejan abierta. Esto es solo un botón de muestra, ya que ejemplos sobran, solo por mencionar alguno usaría el de los laboratorios Novartis y el Seguro Social, o el de cómo Televisa emprendió campaña contra grupo Reforma, que, esté bien o esté mal, ahora sí que la zorra no se ve la cola, ya que si alguien promueve publicidad que lesiona la imagen de las mujeres, es Televisa. Exentos nadie están.
Este año fue definitorio para que la información fluyera por las vías de las redes sociales. Este dato es importante y da cuenta de la necesidad de contar con medios de comunicación solidarios que permitan a ciudadanos y ciudadanas apoyarse y ejercer el poder de la información. Twitter, Facebook, mensajerías instantáneas varias sirven para que nos alertemos unos a otros, y definitivamente se han consolidado como la alternativa para saber qué ocurre, qué está pasando y mediante la confirmación de los datos, poder tomar decisiones. Bloqueos, balaceras y atentados han sido conocidos antes por estas vías que a través de la prensa oficial (ista).
En teoría, la sociedad civil se está organizando. Ojalá que esto fuera cierto. A un año de que inicie el año de Hidalgo, es mas que necesario que las decisiones de la población se vayan perfilando. Un sexenio más bajo este régimen, ¿será tolerado por el pueblo mexicano? Mucha gente opina: “pues este año ya se fue, a ver el otro que nos trae…” yo digo: ojalá que nos traiga un aguacero en venganza, y que cuando escampe, parezca nuestra esperanza..., que no nos caiga de nuevo la maldición de un sexenio empeñado en combatir lo que sea a como sea y caiga quien caiga, y nosotros lo permitamos. Necesitamos mas iniciativas de movimientos civiles que poco a poco ayuden a la concientización del pueblo
En fin, digámosle adiós a este mágico 2010 y pongamos a germinar las semillas de la esperanza, para que el próximo año y los subsiguientes, la población mexicana siga organizándose y cada día menos permita que se pisen sus derechos, se tomen decisiones arbitrariamente y sigamos construyendo la utopía.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Jugar
Jugar, jugar, jugar…. En tiempos de crisis económica, política, social, con tanta gente sin empleo, con tanta gente sin algo qué hacer, con tanta frustración, tantos problemas, las casas de apuestas son una excelente opción para ellos. Para ellas también, ya que se considera que casi el 70% de asistentes a las casas de juego son mujeres. Miles de personas han perdido propiedades, han dejado casi la vida en el juego. Algunas personas sí han dejado la vida en ello. Esta situación no es nueva. La magnífica obra de Dostoievsky, El jugador, da cuenta de ludopatía desde la Rusia zarista. Y desde antes, los juegos de azar están documentados desde hace mas de mil años antes de la llegada del cristianismo.
Monterrey no se puede quedar atrás.
Las primeras casas de juego “legales” fueron instaladas por Jorge Hank Rohn, quien en 2007 reportó ingresos anuales por 7 mil millones de pesos. Actualmente no hay claridad en la legislación al respecto, motivo por el cual han proliferado. En el documento Aspectos fiscales de los juegos de azar en México, publicado en 2009 por la UNAM a cargo de José Miguel Erreguerena Albaitero, se da cuenta de las obligaciones que por ley tienen las 23 empresas operadoras de juegos con apuestas y sorteos, para la apertura de 3 frontones, 9 galgódromos, 6 hipódromos, 351 centros de apuestas remotas y 327 salas de sorteos de números. El otorgamiento de dichos permisos se ha materializado en la entrada en operación de 1 frontón, 3 galgódromos, 1 hipódromo, 163 centros de apuestas remotas y 105 salas de sorteos de números. Mas las que se autoricen durante ese año y el presente. Tal vez sería bueno hacer algún documento acerca de los aspectos psicológicos y sociales de los juegos de azar. O un documento sobre las ganacias estratosféricas de las casas de juego en México.
A la fecha, en nuestra ciudad existen varios casinos instalados de manera “legal”. Los nombres son atractivos, están situados en lugares estratégicos: centros comerciales, calles de fácil acceso, lugares con toques de lujo y derroche. Atentos valets-parking, croupieres ataviados con una falsa elegancia, guardias y gritones aparentemente bien vestidos y bien peinados, invitan al despilfarro. Comida y bebida gratis a los habituées. Y por supuesto, están también las aproximadamente 300 “loterías” ilegales: El Cantarito es una de ellas. Estas están protegidas por sendos amparos federales. De vez en cuando la autoridad les da un sustito y en la prensa pasan los videos de las señoras corriendo, tratando de taparse la cara con las tablas que personalmente confeccionaron con las barajas que les dan más suerte. Son parte de los amuletos y rituales para atraerla. En los mercados que ruedan por toda la ciudad y su zona metropolitana, se cuenta al menos con dos establecimientos donde se juega lotería para ganar alimentos, limpiadores, escobas o trapeadores, las amas de casa apuestan a ganar. Cuando menos se divierten jugando dinero y ganando cajas de galletas.
¿Qué hay de malo en pasar un agradable rato jugando a la lotería, a las maquinitas, apostar dinero? En teoría nada de malo hay en ello, un rato de diversión, la oportunidad de ganar dinero fácil y rápido. Pero la cosa no es tan simple. Jugar implica impregnarse de adrenalina, sentir el placer correr por las venas: “estoy a punto de ganar”, lo cual se puede convertir en “estuve a punto de ganar” o “gané”.
En las leyes de probabilidades está la respuesta. El efecto que produce en quienes juegan genera compulsión, la cual se puede convertir en adicción y el resultado es una persona que depende del juego para mantener cierto nivel de satisfacción-esperanza-frustración-cruda moral-optimismo-pérdida de control-depresión-algarabía-ideas de suicidio-éxtasis-culpabilidad-correr riesgos-impulsividad-decir mentiras-emoción-megalomanía-placer. Las consecuencias en la vida de quien juega compulsivamente pueden ser muchas, y afectan la esfera social, biológica y psicológica.
El juego hoy no solo consiste en un juego real, como las maquinitas o el juego de números, ni un juego remoto, como apostar a carreras de caballos o un juego de futbol o de béisbol que están sucediendo en otra ciudad o en otro país, sino una modalidad es el juego virtual. Las apuestas por Internet proliferan, y para un amplio sector social, confeccionar granjitas, sembrar elotes o cuidar vacas, organizar un restaurante, preparar platillos, cuidar mascotas, limpiar acuarios, combatir policías convirtiéndote en un mafioso, jugar a carritos en una ciudad, convertirte en un caballero medieval, en fin… gracias a la magia del software gratuito, muchas personas hoy se ven atrapadas frente a la pantalla de una computadora.
Que tiene ventajas didácticas ni duda cabe, planear y organizar los tiempos de sembrar-cosechar, calcular los precios de las casas, los adornos, aprender a valorar la colaboración del otro o de la otra para progresar en la granja, solidarizarte y ayudar a tus vecinos de granja, como dice el comercial, no tiene precio, pero una señora a quien no conozco, maneja al menos siete granjas sembrando toda clase de verduras y frutas, preparando pan, vinos y perfumería virtual que vende y compra ella misma, ya que en una granja hace pan y en la otra lo compra. Me platicó que tiene una oficina para organizarse, porque sembrar en siete diferentes terrenos y estar al tanto de los tiempos de levantar la cosecha tiene su chiste, ya que de no levantarlo a tiempo, se pierde la cosecha. Es una mujer deprimida que –me confesó- no tiene vida sexual activa y sí en cambio cinco intentos de suicidio. El último intento fue planeado meticulosamente, hasta dejó de sembrar para que no se fuera a perder la cosecha, decidió a última hora no matarse porque su cuñada falleció ese día y aunque suene cómico, dijo que nadie le haría caso si lo intentaba. Dice que ha bajado de peso considerablemente, porque no come por estar jugando. Toma café y fuma. Pero que no mucho, nomás una cajetilla diaria. Que nadie le pone atención y que ella a nadie le hace daño jugando. Que le gusta muchísimo levantar cosechas y sembrar cosas útiles. Útiles porque le servirán en las otras granjas, así el trigo servirá a los que tienen panadería y las uvas a los vinateros, etc. Dice que tiene amigas en Argenitina, en Paraguay y en Costa Rica, todas ellas sembradoras del Farmville, que no le gusta que no le compren sus productos porque entonces ella no les compra, que no le gusta que los coyotes, nombre que les da a quienes se aprovechan de su siembra para ganar premios, se cuelguen de su sembradío, y los da de baja del Facebook si osan hacerlo. Tiene dos hijas profesionistas que se dedican a ramas de la salud. Tiene un marido de quien ella dice que es un santo porque la aguanta con todas sus manías y lo que ella da en llamar bipolaridad, como está de moda el término suena chic.
¿Cuánta gente está atrapada en su propia casa jugando? ¿cuánta gente está atrapada en el juego de casinos y loterías? ¿cuánta gente ha perdido sus bienes? ¿cuánta gente ha roto lazos familiares por el juego? Mucha. Mucha gente que está sola, que está deprimida, que prefiere jugar porque es aparentemente inocuo, cuánta gente no tiene atención y sí está desarrollando enfermedades mentales por el simple hecho de estar jugando? En una esperanza cifrada en tengo una corazonada, hoy, voy a ganar, pueden vender propiedades, empeñar objetos, rematar hasta la ropa que traen puesta, con tal de continuar jugando.
Quienes ven jugando a sus familiares inocentemente en las granjitas no se dan cuenta que poco a poco se van distanciando y que las vacas y sembrar arroz virtualmente, empiezan a ser mas importante que el afecto que se puedan prodigar. Aparentemente el problema no representa un porcentaje significativo para el sector salud, ya que es de una sutileza que va socavando paulatinamente el equilibrio de las personas, de las familias. . No se han percatado de que pian-pianito se va perfilando un problema social que en poco tiempo atrapará a un amplio sector de la sociedad, y quienes hoy hacen caso omiso a las voces de alerta, obstinados en beneficiar con el otorgamiento de permisos para abrir más y más casinos, mañana se lamentarán de cifras escalofriantes de ludópatas a quienes tendrá que atender, si no el sector salud, sí alguna clínica especializada en ese mal.
Estudios de universidades gringas que todo les encanta investigar aseguran que la sensación que provoca ganar en el juego equivale bioquímicamente al efecto que produce la cocaína. De ahí la adicción.
Quienes juegan insisten: cuando quiera lo dejo.
Sí, cómo no.
Monterrey no se puede quedar atrás.
Las primeras casas de juego “legales” fueron instaladas por Jorge Hank Rohn, quien en 2007 reportó ingresos anuales por 7 mil millones de pesos. Actualmente no hay claridad en la legislación al respecto, motivo por el cual han proliferado. En el documento Aspectos fiscales de los juegos de azar en México, publicado en 2009 por la UNAM a cargo de José Miguel Erreguerena Albaitero, se da cuenta de las obligaciones que por ley tienen las 23 empresas operadoras de juegos con apuestas y sorteos, para la apertura de 3 frontones, 9 galgódromos, 6 hipódromos, 351 centros de apuestas remotas y 327 salas de sorteos de números. El otorgamiento de dichos permisos se ha materializado en la entrada en operación de 1 frontón, 3 galgódromos, 1 hipódromo, 163 centros de apuestas remotas y 105 salas de sorteos de números. Mas las que se autoricen durante ese año y el presente. Tal vez sería bueno hacer algún documento acerca de los aspectos psicológicos y sociales de los juegos de azar. O un documento sobre las ganacias estratosféricas de las casas de juego en México.
A la fecha, en nuestra ciudad existen varios casinos instalados de manera “legal”. Los nombres son atractivos, están situados en lugares estratégicos: centros comerciales, calles de fácil acceso, lugares con toques de lujo y derroche. Atentos valets-parking, croupieres ataviados con una falsa elegancia, guardias y gritones aparentemente bien vestidos y bien peinados, invitan al despilfarro. Comida y bebida gratis a los habituées. Y por supuesto, están también las aproximadamente 300 “loterías” ilegales: El Cantarito es una de ellas. Estas están protegidas por sendos amparos federales. De vez en cuando la autoridad les da un sustito y en la prensa pasan los videos de las señoras corriendo, tratando de taparse la cara con las tablas que personalmente confeccionaron con las barajas que les dan más suerte. Son parte de los amuletos y rituales para atraerla. En los mercados que ruedan por toda la ciudad y su zona metropolitana, se cuenta al menos con dos establecimientos donde se juega lotería para ganar alimentos, limpiadores, escobas o trapeadores, las amas de casa apuestan a ganar. Cuando menos se divierten jugando dinero y ganando cajas de galletas.
¿Qué hay de malo en pasar un agradable rato jugando a la lotería, a las maquinitas, apostar dinero? En teoría nada de malo hay en ello, un rato de diversión, la oportunidad de ganar dinero fácil y rápido. Pero la cosa no es tan simple. Jugar implica impregnarse de adrenalina, sentir el placer correr por las venas: “estoy a punto de ganar”, lo cual se puede convertir en “estuve a punto de ganar” o “gané”.
En las leyes de probabilidades está la respuesta. El efecto que produce en quienes juegan genera compulsión, la cual se puede convertir en adicción y el resultado es una persona que depende del juego para mantener cierto nivel de satisfacción-esperanza-frustración-cruda moral-optimismo-pérdida de control-depresión-algarabía-ideas de suicidio-éxtasis-culpabilidad-correr riesgos-impulsividad-decir mentiras-emoción-megalomanía-placer. Las consecuencias en la vida de quien juega compulsivamente pueden ser muchas, y afectan la esfera social, biológica y psicológica.
El juego hoy no solo consiste en un juego real, como las maquinitas o el juego de números, ni un juego remoto, como apostar a carreras de caballos o un juego de futbol o de béisbol que están sucediendo en otra ciudad o en otro país, sino una modalidad es el juego virtual. Las apuestas por Internet proliferan, y para un amplio sector social, confeccionar granjitas, sembrar elotes o cuidar vacas, organizar un restaurante, preparar platillos, cuidar mascotas, limpiar acuarios, combatir policías convirtiéndote en un mafioso, jugar a carritos en una ciudad, convertirte en un caballero medieval, en fin… gracias a la magia del software gratuito, muchas personas hoy se ven atrapadas frente a la pantalla de una computadora.
Que tiene ventajas didácticas ni duda cabe, planear y organizar los tiempos de sembrar-cosechar, calcular los precios de las casas, los adornos, aprender a valorar la colaboración del otro o de la otra para progresar en la granja, solidarizarte y ayudar a tus vecinos de granja, como dice el comercial, no tiene precio, pero una señora a quien no conozco, maneja al menos siete granjas sembrando toda clase de verduras y frutas, preparando pan, vinos y perfumería virtual que vende y compra ella misma, ya que en una granja hace pan y en la otra lo compra. Me platicó que tiene una oficina para organizarse, porque sembrar en siete diferentes terrenos y estar al tanto de los tiempos de levantar la cosecha tiene su chiste, ya que de no levantarlo a tiempo, se pierde la cosecha. Es una mujer deprimida que –me confesó- no tiene vida sexual activa y sí en cambio cinco intentos de suicidio. El último intento fue planeado meticulosamente, hasta dejó de sembrar para que no se fuera a perder la cosecha, decidió a última hora no matarse porque su cuñada falleció ese día y aunque suene cómico, dijo que nadie le haría caso si lo intentaba. Dice que ha bajado de peso considerablemente, porque no come por estar jugando. Toma café y fuma. Pero que no mucho, nomás una cajetilla diaria. Que nadie le pone atención y que ella a nadie le hace daño jugando. Que le gusta muchísimo levantar cosechas y sembrar cosas útiles. Útiles porque le servirán en las otras granjas, así el trigo servirá a los que tienen panadería y las uvas a los vinateros, etc. Dice que tiene amigas en Argenitina, en Paraguay y en Costa Rica, todas ellas sembradoras del Farmville, que no le gusta que no le compren sus productos porque entonces ella no les compra, que no le gusta que los coyotes, nombre que les da a quienes se aprovechan de su siembra para ganar premios, se cuelguen de su sembradío, y los da de baja del Facebook si osan hacerlo. Tiene dos hijas profesionistas que se dedican a ramas de la salud. Tiene un marido de quien ella dice que es un santo porque la aguanta con todas sus manías y lo que ella da en llamar bipolaridad, como está de moda el término suena chic.
¿Cuánta gente está atrapada en su propia casa jugando? ¿cuánta gente está atrapada en el juego de casinos y loterías? ¿cuánta gente ha perdido sus bienes? ¿cuánta gente ha roto lazos familiares por el juego? Mucha. Mucha gente que está sola, que está deprimida, que prefiere jugar porque es aparentemente inocuo, cuánta gente no tiene atención y sí está desarrollando enfermedades mentales por el simple hecho de estar jugando? En una esperanza cifrada en tengo una corazonada, hoy, voy a ganar, pueden vender propiedades, empeñar objetos, rematar hasta la ropa que traen puesta, con tal de continuar jugando.
Quienes ven jugando a sus familiares inocentemente en las granjitas no se dan cuenta que poco a poco se van distanciando y que las vacas y sembrar arroz virtualmente, empiezan a ser mas importante que el afecto que se puedan prodigar. Aparentemente el problema no representa un porcentaje significativo para el sector salud, ya que es de una sutileza que va socavando paulatinamente el equilibrio de las personas, de las familias. . No se han percatado de que pian-pianito se va perfilando un problema social que en poco tiempo atrapará a un amplio sector de la sociedad, y quienes hoy hacen caso omiso a las voces de alerta, obstinados en beneficiar con el otorgamiento de permisos para abrir más y más casinos, mañana se lamentarán de cifras escalofriantes de ludópatas a quienes tendrá que atender, si no el sector salud, sí alguna clínica especializada en ese mal.
Estudios de universidades gringas que todo les encanta investigar aseguran que la sensación que provoca ganar en el juego equivale bioquímicamente al efecto que produce la cocaína. De ahí la adicción.
Quienes juegan insisten: cuando quiera lo dejo.
Sí, cómo no.
jueves, 9 de septiembre de 2010
arriba las manos!
esta fotografía, de 2007, cuando llegó el ejército a Nuevo León.. ahora ya no sabemos como echarlos de aquí....
La historia no oficial
Turbio fondeadero donde van a recalar
barcos que en el muelle para siempre han de quedar
sombras que se alargan en la noche del dolor
náufragos del mundo que han perdido el corazón…*
Me pregunto si aún queda alguien que no esté convencido de que ya nos llevó la fregada. ¿aún hay alguien inocente? Habrá ingenuos, habrá ignorantes, hasta creo que haya quienes dicen y se escudan en el yo no sé… pero, hoy por hoy, niños, niñas, hombres, mujeres, jóvenes, gente de mediana edad, viejos y viejas, ricos, clasemedieros y pobres, todos, estamos convencidos de que esta guerra no tiene sentido.
Y aunque muchas personas dedicadas al oficio del periodismo han decidido cambiar de tema, han decidido callar, porque les han obligado a callar las circunstancias, es imprescindible dejar constancia de lo que ocurre, la historia no la van a venir a construir los historiadores oficiales, no nos van a llenar de embustes la buchaca, y aunque cada vez sean menos las voces que se atreven a criticar o a denunciar, no debemos entrar en el mutismo ni en la agachonería.
Las noticias se suceden una tras otra a veces sin que podamos identificar si los muertos de hoy son los mismos que mencionaron ayer o son otros. Cada día hay mas y mas muertos, diré como Vallejo, cuando cuenta cómo pasaban los cadáveres por el río Magdalena con las aves carroñeras sobre ellos: no tiene fin este moridero.
Apenas el domingo el ejército mexicano –de quien un par de jóvenes racistas regios dijeron: mejor vamos a devolverlos a trabajar a La Michoacana- mató despiadadamente y aceptó que por error, a dos miembros de una familia. Tres muertos aquí, dos allá, mas de setenta en San Fernando, Tamaulipas. Unos de aquí y otros de más allá, les tocó a migrantes centroamericanos, ni modo. Y creo que son pocos. El negocio de las drogas, poniendo el ejemplo a los empresarios capitalistas neoliberales, se expande continuamente a otras ramas, es semejante a una metástasis: invade todo. Y entre los muertos matados por el narcoterrorismo, no se distingue ya si fue el ejército o quien, o quienes, eso ya es lo de menos.
Uno de los últimos muertos fue el ingeniero de Pemex en la refinería de Cadereyta, quien en un sospechoso accidente –una explosión-, pierde la vida en una supuesta fuga de hidrógeno. Mientras El Universal dice que Pemex reporta al menos siete muertos, en noticias locales dicen que fue un muerto y diez heridos.
En el periódico Los Angeles Times, el pasado 6 de septiembre, Tracy Wilkinson, en un amplio reportaje, da cuenta de una problemática presente en la cuenca de Burgos donde el narcoterrorismo y la narcoviolencia han impedido obras de exploración y extracción de gas y crudo. En mayo fueron secuestrados cinco trabajadores petroleros y otras treinta personas a la fecha están desaparecidas. Parece que los gringos saben mucho más que nosotros en materia de información. En CNN entrevistaron ayer a Alan García, presidente de Perú, donde hizo notar la crueldad de los sicarios en México. El, al igual que el presidente del Salvador, Mauricio Funes y de Hillary Clinton, están cuestionando la efectividad de la guerra emprendida contra el narco.
Tal vez la decisión de no informar, de mal informar o de desinformar sea el sino de la política calderonista, hoy por hoy, es necesario recurrir a la prensa internacional para saber qué es lo que está ocurriendo en nuestro propio estado, en nuestra ciudad.
Cadereyta ya no es un pueblo escobero, ni de locos…
Cadereyta es considerada como zona de vida cara, debido al establecimiento de la Refinería de Pemex, motivo por el cual quienes ahí trabajan reciben mas salarios mínimos que quienes trabajamos en otras zonas del país. La vida ahí sí es mas cara. A pesar de estar a menos de 50 kilómetros de la capital del estado, la telefonía es de larga distancia. El transporte es costoso. Uno de los negocios mas jugosos es la construcción de pequeñas casas o cuartos aledaños a las casas pueblerinas para rentarlas a los miles de trabajadores empleados de PEMEX.
Una amiga mía que trabajó en el sector educativo en ese municipio, describe los rangos jerárquicos de los trabajadores de la paraestatal, de acuerdo al color de su casco, ya que la vestimenta es semejante para todos, hombres y mujeres usan el uniforme color caqui. Ella decía que convenía más fijarse en hombres de casco blanco, que son los ingenieros. Población flotante para el municipio. Los contratos son esporádicos, la forma de otorgarlos es mediante pago de coima a los coyotes del sindicato.
Los pobladores originarios del municipio añoran el tiempo en que se podían sentar en la orilla de la calle con sus mecedoras al atardecer a tomar el fresco. Eran tiempos de paz, eran tiempos de tranquilidad. Apenas llegó Pemex y dicen que pasaban los trabajadores de la empresa y se burlaban de ellos por estar sentados en las banquetas, los tildaron de rancheros y los rancheros dejaron de salir a tomar el fresco.
Llegaron los asaltos, los borrachos y la prostitución. La vida tranquila de los columpios en la plaza fue sustituida por un tráfico espeso, tuvieron que instalar semáforos que anteriormente no había e iniciaron todo tipo de negocios para la floreciente sociedad petrolera: restaurantes con comida estilo Veracruz, estilo Tabasco, estilo Tamaulipas, que así se anuncian, ofreciendo cocina semejante a los lugares de origen de los trabajadores, bares, dancing clubes, bancos, escuelas privadas, hospitales, consultorios médicos, lavaderos de automóviles, tiendas de ropa, zapaterías, en fin, todo tipo de negocios propios de una comunidad rica.
Los fraccionamientos se han reproducido como hongos en temporada de lluvias. Hay una empresa que entrega la casa SIN ENGANCHE, miles de familias han contratado la compra de casas, las que en menos de un año son abandonadas por carecer de sueldos fijos para pagar las mensualidades. Llegaron los levantones y las desapariciones. Al líder sindical de Pemex se lo llevaron hace casi cinco años. Nadie sabe de él. Se podrían contar cientos de situaciones de secuestros con ese tono todavía pueblerino de los habitantes. Todavía se asombran y están muy asustados, ahora el miedo lo comparten los habitantes originarios del pueblo y los que llegaron de otros estados.
Y paulatinamente nos iremos callando, sin remedio.
¿Apoco no nos llevó ya la fregada?
*Nieblas del Riachuelo,Tango de Enrique Cadicamo.
Musica de Juan Carlos Cobian.
Compuesto en 1937.
barcos que en el muelle para siempre han de quedar
sombras que se alargan en la noche del dolor
náufragos del mundo que han perdido el corazón…*
Me pregunto si aún queda alguien que no esté convencido de que ya nos llevó la fregada. ¿aún hay alguien inocente? Habrá ingenuos, habrá ignorantes, hasta creo que haya quienes dicen y se escudan en el yo no sé… pero, hoy por hoy, niños, niñas, hombres, mujeres, jóvenes, gente de mediana edad, viejos y viejas, ricos, clasemedieros y pobres, todos, estamos convencidos de que esta guerra no tiene sentido.
Y aunque muchas personas dedicadas al oficio del periodismo han decidido cambiar de tema, han decidido callar, porque les han obligado a callar las circunstancias, es imprescindible dejar constancia de lo que ocurre, la historia no la van a venir a construir los historiadores oficiales, no nos van a llenar de embustes la buchaca, y aunque cada vez sean menos las voces que se atreven a criticar o a denunciar, no debemos entrar en el mutismo ni en la agachonería.
Las noticias se suceden una tras otra a veces sin que podamos identificar si los muertos de hoy son los mismos que mencionaron ayer o son otros. Cada día hay mas y mas muertos, diré como Vallejo, cuando cuenta cómo pasaban los cadáveres por el río Magdalena con las aves carroñeras sobre ellos: no tiene fin este moridero.
Apenas el domingo el ejército mexicano –de quien un par de jóvenes racistas regios dijeron: mejor vamos a devolverlos a trabajar a La Michoacana- mató despiadadamente y aceptó que por error, a dos miembros de una familia. Tres muertos aquí, dos allá, mas de setenta en San Fernando, Tamaulipas. Unos de aquí y otros de más allá, les tocó a migrantes centroamericanos, ni modo. Y creo que son pocos. El negocio de las drogas, poniendo el ejemplo a los empresarios capitalistas neoliberales, se expande continuamente a otras ramas, es semejante a una metástasis: invade todo. Y entre los muertos matados por el narcoterrorismo, no se distingue ya si fue el ejército o quien, o quienes, eso ya es lo de menos.
Uno de los últimos muertos fue el ingeniero de Pemex en la refinería de Cadereyta, quien en un sospechoso accidente –una explosión-, pierde la vida en una supuesta fuga de hidrógeno. Mientras El Universal dice que Pemex reporta al menos siete muertos, en noticias locales dicen que fue un muerto y diez heridos.
En el periódico Los Angeles Times, el pasado 6 de septiembre, Tracy Wilkinson, en un amplio reportaje, da cuenta de una problemática presente en la cuenca de Burgos donde el narcoterrorismo y la narcoviolencia han impedido obras de exploración y extracción de gas y crudo. En mayo fueron secuestrados cinco trabajadores petroleros y otras treinta personas a la fecha están desaparecidas. Parece que los gringos saben mucho más que nosotros en materia de información. En CNN entrevistaron ayer a Alan García, presidente de Perú, donde hizo notar la crueldad de los sicarios en México. El, al igual que el presidente del Salvador, Mauricio Funes y de Hillary Clinton, están cuestionando la efectividad de la guerra emprendida contra el narco.
Tal vez la decisión de no informar, de mal informar o de desinformar sea el sino de la política calderonista, hoy por hoy, es necesario recurrir a la prensa internacional para saber qué es lo que está ocurriendo en nuestro propio estado, en nuestra ciudad.
Cadereyta ya no es un pueblo escobero, ni de locos…
Cadereyta es considerada como zona de vida cara, debido al establecimiento de la Refinería de Pemex, motivo por el cual quienes ahí trabajan reciben mas salarios mínimos que quienes trabajamos en otras zonas del país. La vida ahí sí es mas cara. A pesar de estar a menos de 50 kilómetros de la capital del estado, la telefonía es de larga distancia. El transporte es costoso. Uno de los negocios mas jugosos es la construcción de pequeñas casas o cuartos aledaños a las casas pueblerinas para rentarlas a los miles de trabajadores empleados de PEMEX.
Una amiga mía que trabajó en el sector educativo en ese municipio, describe los rangos jerárquicos de los trabajadores de la paraestatal, de acuerdo al color de su casco, ya que la vestimenta es semejante para todos, hombres y mujeres usan el uniforme color caqui. Ella decía que convenía más fijarse en hombres de casco blanco, que son los ingenieros. Población flotante para el municipio. Los contratos son esporádicos, la forma de otorgarlos es mediante pago de coima a los coyotes del sindicato.
Los pobladores originarios del municipio añoran el tiempo en que se podían sentar en la orilla de la calle con sus mecedoras al atardecer a tomar el fresco. Eran tiempos de paz, eran tiempos de tranquilidad. Apenas llegó Pemex y dicen que pasaban los trabajadores de la empresa y se burlaban de ellos por estar sentados en las banquetas, los tildaron de rancheros y los rancheros dejaron de salir a tomar el fresco.
Llegaron los asaltos, los borrachos y la prostitución. La vida tranquila de los columpios en la plaza fue sustituida por un tráfico espeso, tuvieron que instalar semáforos que anteriormente no había e iniciaron todo tipo de negocios para la floreciente sociedad petrolera: restaurantes con comida estilo Veracruz, estilo Tabasco, estilo Tamaulipas, que así se anuncian, ofreciendo cocina semejante a los lugares de origen de los trabajadores, bares, dancing clubes, bancos, escuelas privadas, hospitales, consultorios médicos, lavaderos de automóviles, tiendas de ropa, zapaterías, en fin, todo tipo de negocios propios de una comunidad rica.
Los fraccionamientos se han reproducido como hongos en temporada de lluvias. Hay una empresa que entrega la casa SIN ENGANCHE, miles de familias han contratado la compra de casas, las que en menos de un año son abandonadas por carecer de sueldos fijos para pagar las mensualidades. Llegaron los levantones y las desapariciones. Al líder sindical de Pemex se lo llevaron hace casi cinco años. Nadie sabe de él. Se podrían contar cientos de situaciones de secuestros con ese tono todavía pueblerino de los habitantes. Todavía se asombran y están muy asustados, ahora el miedo lo comparten los habitantes originarios del pueblo y los que llegaron de otros estados.
Y paulatinamente nos iremos callando, sin remedio.
¿Apoco no nos llevó ya la fregada?
*Nieblas del Riachuelo,Tango de Enrique Cadicamo.
Musica de Juan Carlos Cobian.
Compuesto en 1937.
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